viernes, 3 de abril de 2015

Amor por los peces

Anegdotas de la vida real con peces
Nos gustan estas cosas, por esto trabajamos


Un día se me presentó una chica en el negocio y me comentaba que hace 6 años tiene 3 discus que ahora tienen 25 cm y que están en perfecto estado, pero viven en una pecera chica para el tamaño de los discus y encima con 2 botias del mismo tamaño, que suelen ser bastante revoltosas ya de por sí; a los discus no les cae muy bien esto.
 Esta situación se presenta para muchos peces, principalmente con todos los cíclidos y carassius  que suelen tomar grandes tamaños y si uno los mantiene en buenas condiciones son bastante longevos.
Esta chica me planteó que me los quería regalar para que los tuviera en buenas condiciones y asegurarse de que iban a estar en buenas manos. Yo le planteé que esto no se lo podía asegurar, no porque no supiera mantenerlos, sino porque cada vez que separo algo que me gusta en el negocio, dura poco, ya que le gusta a alguien y lo compran. Pero está bien, después de todo un comercio es para eso, y cuando se lo lleva un cliente le pierdo el rastro.
“Y ahora ¿qué puedo hacer?”, me preguntó. Si siguen en una situación tensa como esa se terminan enfermando y muriendo ya que desde mi punto de vista el 80 % del sistema inmunológico de los peces depende del medio ambiente donde lo pongamos a vivir y convivir.
Los estaba regalando, pero seguía preocupada por la salud de sus peces. Ok, como muchos saben, uno de nuestros fuertes es la limpieza de acuarios a domicilio. Esto hace que tengamos que darles los cuidados necesarios a nuestras peceras para tener los peces sanos. Algunas son peceras en comercios. Después de años de trato con la gente, nos damos cuenta a quién le interesan los peces y los quiere, o quién valora cada uno de nuestros servicios. Por eso le dije: “Pará, vamos a hacer una cosa. Pasá por el restaurante Mochica, que tiene una buena pecera para ellos y ahí quieren mucho a los peces. Deciles que hablaste conmigo y explicales esto que me comentás y preguntales si lo quieren. Si es así, nos juntamos allá y los ponemos. Les limpiamos nosotros la pecera. Podés ir a verlos cuando quieras”.
Realmente este gesto es algo que quería destacar, por eso hice esta nota. Mucha gente ve los peces como un objeto, ya que por regla general algunos clientes me los quiere vender. Tenemos que decir que no. A veces me los quieren regalar. En este caso considero que le estoy sacando un peso de encima a la otra persona, aunque primero vemos por qué se los quiere sacar de encima y en algunos caso lo convencemos para que modifique algo de la pecera.
En este caso les comento que cada pez tenía su nombre y los dueños tenían bien claro que este es Juan, el tímido, Rambo, el revoltoso y Antonio, el caradura que se dejaba acariciar por sus dueños. Para los que tienen peces supongo que saben de lo que estoy hablando y para los que no, estaría bien que lo sepan ya que tienen carácter y personalidad como sus dueños.  
Cada uno de esos peces que mi clienta regaló tiene un precio bastante considerable. Pero ella privilegió donarlos, para asegurarse de que estén bien cuidados y cómodos en otra pecera. Por eso quería contarles este gesto destacable entre los amantes de los peces.




Daniel  


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